Patrañas: cuentos

Front Cover
R. Caro Raggio, 1921 - 174 pages
0 Reviews
 

What people are saying - Write a review

We haven't found any reviews in the usual places.

Other editions - View all

Common terms and phrases

Popular passages

Page 182 - CASTILLA XIV. UN DISCURSO DE LA CIERVA XV. AL MARGEN DE LOS CLÁSICOS XVI. EL LICENCIADO VIDRIERA XVII. UN PUEBLECITO XVIII. RIVAS Y LARRA XIX. EL PAISAJE DE ESPAÑA VISTO POR LOS ESPAÑOLES XX. ENTRE ESPAÑA Y FRANCIA XXI.
Page 181 - LAS TRILOGÍAS TIERRA VASCA La casa de Aizgorri. El Mayorazgo de Labraz. Zalacaín el Aventurero. LA VIDA FANTÁSTICA Camino de perfección. Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox. Paradox, rey. LA RAZA La dama errante. La ciudad de la niebla. El árbol de la ciencia.
Page 181 - TIERRA VASCA La casa de Aizgorri. El Mayorazgo de Labraz. Zalacaín el Aventurero. LA VIDA FANTÁSTICA Camino de perfección. Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox. Paradox, rey. LA RAZA La dama errante.
Page 182 - EL POLÍTICO. IX. — LA RUTA DE DON QUIJOTE. X. — LECTURAS ESPAÑOLAS. XI. — LOS VALORES LITERARIOS. XII. — CLÁSICOS Y MODERNOS. XIII.
Page 182 - Parlamentarismo español XXII. París bombardeado y Madrid sentimental XXIII. Laberinto XXIV. Mi sentido de la vida XXV. Autores antiguos (españoles y franceses) XXVI. Los dos Luises y otros ensayos XXVII.
Page 165 - A pesar de todas las reflexiones que hice en contra, mi mujer insistió en que nos fuésemos a vivir con su madre. Esta señora vivía fuera de la ciudad, en un altozano que atalayaba la población, la bahía y el mar. Un sitio de reposo verdaderamente codiciado. Jamás, sin embargo, demostré el menor deseo de vivir allí con ella. Su edad, sus costumbres, me parecieron siempre inadaptables al tono agitado, bullicioso, de una familia como la nuestra, muy reciente, bajo el imperio de la infancia....
Page 95 - La -.04 vida, en tanto, me parecía cada vez más cargada de alicientes y más rica en timbres que tocar. Momentos había en que mi ánimo estaba dispuesto a todo, a embarcar en la nave más guerrera, oa echar el paso en la dirección más aventurada.
Page 95 - Momentos había en que mi ánimo estaba dispuesto a todo, a embarcar en la nave más guerrera, oa echar el paso en la dirección más aventurada. Busqué tertulias y reuniones. Comencé a frecuentar la casa de los organistas que eran grandes músicos. Allí concerté, con un compañero de cabildo, las partidas de tresillo, que terminaron criminalmente en la trastienda de una sedería. Todas las tardes, a partir de aquel entonces, nos reunimos varios a jugar.
Page 76 - ... hora de ser soldado tuvieron que arrancarme de casa como quien arranca de cuajo la cepa robusta de un viejo naranjo. Una vez en el ejército, hice campañas militares e intervine con temeridad en algunos episodios, porque la muerte misma no me acobarda lo que la sensación del tiempo y la mudanza. Al terminar mi servicio militar, me quiso favorecer un alto jefe con un empleo en la ciudad. Yo le dije que me regalase unos libros y que me dejase marchar al pueblo.
Page 77 - ... ciudad. Yo no quería variaciones. El jardín, la huerta y los libros; sentir a mi alrededor las mismas cosas de siempre y sentir en mí las preocupaciones de siempre.

Bibliographic information